lunes, 8 de abril de 2013

La Castela, Madrid

Ir a la Castela sólo significa una cosa: vas a vivir una experiencia inolvidable. Sentarse a comer en el salón resulta algo más caro, pero dedicarse a tapear en la barra, si tienes la suerte de poder entrar (normalmente está lleno hasta la bandera), es una experiencia única... 
Es obligatorio probar el milhojas de ventresca ... 



Y a partir de ahí ya puedes dar rienda suelta al placer: en esta ocasión nos decidimos por unos garbanzos con langostinos y un arroz meloso con pulpo y calamares… de postre un brownie con un pastel relleno de crema y manzana (tendría un hombre precioso que yo, evidentemente, he olvidado). 
Ni que decir tiene que tanto la señora Pozu como yo nos chupamos los dedos. Es más que recomendable... y sí, volveré una y otra vez....

1 comentario:

Toni Cantera dijo...

Genial; otra vez me llevas, hace?

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