jueves, 24 de octubre de 2013

Triciclo, Madrid

Hace un par de semanas intenté ir a Triciclo, pero estaba lleno… así que me quedé con las ganas. Sí, me alegre de que estuvieran completos, eso significaba que les estaba funcionando bien.
A pesar de que ayer era miércoles estaba hasta los topes (un poco ruidoso pero soportable). El sitio es luminoso y muy agradable.
Nos costó un poco elegir los platos... pero desde luego la elección resultó perfecta... una corvina fantástica, unas gambas con shisho y mango (fue una delicia notar el mango después de haber saboreado todo lo anterior), vieiras laminadas, ravioli de rabo de toro, níscalos a la plancha (justo en su punto) y de postre chocolate con aceite de oliva y naranja y crema de Idiazabal (que todos comentamos que podía ser un poco más potente) con manzana y nueces.

Para nosotros, que somos de los que fotografiamos con tranquilidad los platos antes de degustarlos, no me gustó el hecho de que, en una mesa tan pequeña, nos trajeron al principio tres de los platos juntos ... hubiera preferido uno tras otro, algo más de sosiego... aunque naturalmente esto no empaña el resultado final ...

Me gustó, me gustó mucho, repetiré y llevaré a gente...

La compañía perfecta y, de vuelta a casa, pasar un instante a ver la Puerta...

Y una última mención a Javier Goya, cocinero del lugar, mezclado entre las mesas, tomando comandas y sirviendo: un encanto.






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